Consumo Responsable
La economía de las sociedades modernas está basada en el consumo. Para producir cualquier bien o servicio, desde un par de zapatos hasta una computadora, las empresas utilizan agua, energía y toda clase de materias primas extraídas de la naturaleza. Cuantas más cosas consumimos, más recursos naturales se necesitan para producirlas.
Al comprar, satisfacemos una necesidad o un deseo. Desde un punto de vista económico, el consumo es necesario; constituye un factor de progreso en las sociedades actuales. Sin embargo, muchas veces nuestros hábitos de consumo nos mueven a comprar cosas que realmente no necesitamos. Compramos por impulso, por la publicidad que acompaña a ciertos productos o bien por el precio.
El consumo responsable implica asumir una actitud más consciente y crítica a la hora de comprar. Significa detenernos a pensar qué cosas son realmente necesarias y qué otras no.
Consumir responsablemente implica considerar otros aspectos a la hora de adquirir un producto o servicio. Además de guiarnos por nuestros deseos también implica valorar el impacto ambiental de los productos que consumimos, así como el impacto social y la ética de las empresas que los producen.
1. Reducir el consumo innecesario, tanto de productos como de energía.
2. Procurar que las cosas que consumimos tengan el menor impacto ambiental.
3. Optar por la utilización de fuentes de energía renovables.
CÓMO INCORPORAR EL CONSUMO RESPONSABLE A NUESTRA VIDA
Informarse antes de comprar. Disponer de información suficiente acerca de los productos que vamos a comprar: qué materias primas se usaron, en qué condiciones trabaja el personal que lo fabrica o si los procesos de producción que se emplearon son especialmente negativos con el medio ambiente.
Evitar comprar artículos que tengan obsolescencia programada. Algunos fabricantes introducen una fecha de caducidad anticipada a sus productos con el fin de que el consumidor busque su reemplazo luego de un tiempo determinado.
Tratar de comprobar si las materias primas con las que fue fabricado un artículo han sido producidas o extraídas de acuerdo con políticas respetuosas con el medioambiente.
Reutilizar los productos que adquirimos. En nuestra economía de consumo estamos habituados a usar y tirar. Cuando ya no queremos un artículo, siempre podemos donarlo, o bien, reciclarlo. Así aprovechamos sus materiales y reducimos los residuos.
Acudir a empresas locales cuando compramos. Además de estimular la economía de nuestra comunidad, ayudaremos a reducir las emisiones contaminantes del transporte empleado para su distribución. También dispondremos de productos más frescos y saludables.
Referencia Bibliográfica: Castellanos, C., Ramírez, R., Castellanos, A. (2021). Vida saludable. Aula Móvil. México.


















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